lunes, octubre 31, 2005

Como perros y gatos



Una madre y dos hijas.

Hijas casadas y con sus vidas independientes.

Madre no asume estar sola con su marido y agobia a hijas.

A una más que a otra.

Hija primera llama a madre dos y tres veces por teléfono, al día. Hablan de todo, chismorrean, y quedan para hacer compras.(Hija primera no tiene hijos).

Hija segunda llama a madre cuando puede y se acuerda.(tiene dos hijos y trabaja).

Madre se siente sola y llama a hija primera quejandose de que hija segunda no se preocupa por ella.

Hija primera llama a hija segunda y le recrimina su actitud.

Hija segunda contesta que bastante tiene con lo suyo como para seguirle la corriente a madre agobiante.

Hija primera cuenta su version de la conversacion con hija segunda a madre.

Madre llama a hija segunda cuenta su version de la version de hija primera de la conversacion entre hija primera e hija segunda.

Hija segunda recrimina a madre que siempre miró mas por hija primera y que siempre la ponia como ejemplo comparandola con ella.Hija segunda se queja a madre que no puede hacer mas de lo que hace.

Madre tiene la mala costumbre de decir las cosas imponiendo, ordenando y todo ha de hacerse como ella quiere. Hija segunda se las apaña como puede. (le gusta hacerse la victima intentando ser una superwoman). Hija primera pasa un poco de madre y de hija segunda.

Yerno primero ha tenido sus más y sus menos con madre y se lleva muy bien con hija segunda.

Yerno segundo se lleva muy bien con madre y con hija primera.

En casa, padre ayuda todo lo que puede a madre... pero nunca es suficiente.

En casa, yerno primero ayuda todo lo que puede a hija primera y por ello es admirado por madre y padre y por hija segunda. Yerno segundo no sabemos que opina.

En casa, yerno segundo no hace nada (ultimamente ha mejorado algo, pero aun le falta mucho). Sin embargo es admirado por madre y algo menos por padre.

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Estas situaciones hacen que de vez en cuando salgan a relucir los trapos sucios familiares en cualquier discusion, por mínima que sea. Sirven para que se disgusten madre e hijas. Han pasado 24 horas desde la última y aquí parece que no ha pasado nada.

Cuando se produce alguna de estas, me suelo cambiar de habitacion. Si no va conmigo me desentiendo. Aunque, claro, luego recibo en privado la "charla".

Supondo que a todos os ha pasado algo parecido. Es ley de vida.

Somos como perros y gatos. Discutimos y discutimos pero no podemos estar los unos sin los otros.

2 comments:

At 11:50 a. m., Blogger Michi said...

La gente que no tiene familia echa de menos esas disputas, asi que intentemos disfrutarlas :)

 
At 1:49 p. m., Blogger ElPeligroso said...

Cómo me suena, cómo me suena! Es difícil hacer que todo el mundo sea feliz... verdad? y pensando así, aún es más difícil ser feliz uno mismo.

 

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