domingo, junio 19, 2005

En el calor de la noche

Exterior noche.
Escenario 1
Porche iluminado por farolillo antimosquitos aroma limón.
Cena romántica para dos: Ensalada templada de langostinos y beicon, Crema de zanahoria al aroma de albahaca, Perca a la sidra con pure de manzana y de postre mousse de chocolate blanco y negro.(todo preparado por mí, claro -es que soy muy cocinillas-).
Interior noche
Escenario 2
Dormitorio perfumado con barritas de incienso, luz ténue, sabanas de seda azul pavo.
Música: Ben harper sonando discretamente en el equipo.
Protagonistas: mi esposa amada y yo.
Celebración: nada especial, los dos solos en unos escenarios que no son habituales.(la casa de finde de mi cuñado)
Ella, llegando de trabajar de turno de tardes (la sanidad no distingue de fines de semana) y sorprendida: ¡Pero... ¿Y esto?!
El, (o sea, yo) con una sonrisa de oreja a oreja, recibiédola con un ribera del duero en una mano y un biosolan en la otra (Ella no toma alcohol): Ya ves... Me apetecia darte una sorpresa.
Ella, con aire de falso reproche: Pero si sabes que no tienes que molestarte tanto!
El, sigue sonriendo: Ya, pero me gusta hacerlo porque te quiero.
Los dos: beso apasionado.
Conclusión: no llegamos al dormitorio, fué en el salón. La cena fué después.
Nota: no hubo fuegos artificiales por que el presupuesto ya no daba para más. Pero algo oí en la lejanía...

Me gusta sorprenderla de vez en cuando con estas cosas u otras parecidas.
¿Qué os parece?

1 comments:

At 11:24 p. m., Anonymous Anónimo said...

Según leo por ahí a veces, lo de seguir sorprendiendo a tu pareja es muy bueno para mantener la relación y no caer en la rutina. Así que bien, me parece bien :)

 

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